sábado, 28 de noviembre de 2009

Texto: Michael Ende en Carpeta de apuntes
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Un titiritero, cansado del largo viaje,
Tuvo una noche un angustioso sueño:
Estaba solo en el gran orbe terrestre,
Rodeado por el frío espacio cósmico.

Y en las manos tenía una marioneta,
Que era exactamente su propia imágen.
Y mientras la miraba extrañado,
Casi le pareció como si se hubiese reído.

“¿Es que quieres alzarte por encima de mi?”
La propia voz le pareció débil y chillona
“Yo no te he permitido que vivas por ti misma.
Soy tu amo y te muevo como quiero”

“Y ahora, bailaras tú”, le habló a la pequeña
Y tiro de la cuerda como siempre hiciera.
Sintió, en lugar de eso, un tirón en las piernas,
Comienza a saltar y a dar pasitos.

Él es quién tiene que girar en remolino,
Todavía se defiende y quisiera escapar.
De nada sirve maldecir, de nada suplicar,
Él ha de obedecer al moverse los hilos.

“¡Deténte!”, gritaba, pero en vano gritaba;
Saltar le hizo el muñeco la noche entera.
En la confusa y profusa danza de la vida
Por él creada, por él imaginada.

Por fin, al despuntar la mañana sucedió
Que agotado allí se derrumbó.
Yacía, en la espaciosa esfera,
Con él su muñeco, que decía:

“Ya no eres nada. Te has entregado,
Tu verdadero ser a mí me ha pasado.
A tu imagen, mi amo, me creaste,
Y ahora pendes de mí como yo de tí.

“Trae sus consecuencias el crear tales hijos,
Al fin y al cabo tú me has traído al mundo.
Pero eres también mi creador e inventor,
Tu propia obra al final te domina.

“Los tenues hilos que a ambos nos unen
Te aprisionan a ti, no puedes escaparte.
¿Para verte en mí tú me creaste?
Ya nunca más sabrás quién lleva a quién”

Espantado cerró los ojos el titiritero,
No quería seguir escuchando ni seguir viendo.
Cuando despertó, pendía otra vez el muñeco
De su alambre, como si nada hubiera ocurrido.


Publicado por PRK @ 14:59  | Carpeta de apuntes
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