domingo, 01 de noviembre de 2009


1 2




No se puede mostrar la imagen “http://ende.blogcindario.com/ficheros/p3.jpg” porque contiene errores.Finalmente se encontró con el lagarto Zacarías Zanguango, que estaba dormitando sobre una piedra soleada. Sus escamas verde esmeralda centelleaban lujosamente.
Al acercarse la tortuga, abrió un ojo, parpadeó y dijo adormilado:

-¡Alto! ¿Identidad? ¿Procedencia? ¿Destino?

-Me llamo Tranquila Tragaleguas -dijo la tortuga-, vengo del vetusto olivo y quiero ir a la guarida del león.

Zacarías Zanguango bostezó:


-Vaya, vaya, ¿y qué se le ha perdido a uno por allí?

-Voy a la boda de nuestro Gran Sultán, Leo Vigésimo-Octavo, pues él ha invitado a todos los animales, así que a mí también -le contestó Tranquila.
Entonces, Zacarías Zanguango, asombrado, abrió también su otro ojo y contempló aliviado a la tortuga.

-¿Y cómo se imagina un vulgar tragapolvo -gangueó al rato- que aún va a llegar allí?

-Paso a paso -dijo Tranquila.

Zacarías Zanguango se apoyó en los codos y tamborileó con los dedos.

-Vaya, vaya, ¿con tanta calma quiere uno ir a una boda que ya habría sido hace una semana?

-¿Es que no ha sido hace una semana? -preguntó Tranquila.

-No -contestó Zacarías Zanguango con desgana.

-Estupendo -dijo Tranquila satisfecha-, pues entonces aún llegaré a tiempo.

-¡Segurísimo que no! Como alto funcionario de la corte del león tengo el gusto de explicar: la boda queda provisionalmente aplazada. Leo Vigésimo-Octavo tuvo que marchar repentinamente a la guerra contra el tigre Sebulón Sableador. Así que puede uno volver de nuevo a casa con toda confianza.

-Lo siento, pero no puede ser -contestó Tranquila Tragaleguas-, mi decisión está tomada.

Y con esto dejó al lagarto tumbado a su izquierda, y siguió caminando lenta y pesadamente.

Zacarías Zanguango, sin embargo, se quedó absorto mirando hacia adelante, murmurando una y otra vez:

-Uno se pregunta realmente si... desde luego, uno se pregunta realmente si...

La tortuga volvió a caminar durante muchos días por campos y pedregueras, por páramos y arboledas, bajo el sol y las estrellas.
Al atravesar un desierto pedregoso, se encontró con un grupo de cuervos que estaban acurrucados sobre un árbol seco y que parecían sumidos en sombrías reflexiones.

Tranquila Tragaleguas se detuvo para preguntar por el camino.

-¡Hachís! -graznó uno de los cuervos antes de que ella hubiese dicho nada.

-¡Salud! -exclamó Tranquila amablemente.


-No he estornudado -gruñó malhumorado el cuervo-, sólo me he presentado. Soy el sabio Hachís Halef Habacuc.

-¡Oh, perdón! -dijo ella-, yo me llamo Tranquila tragaleguas y sólo soy una tortuga normal y corriente. ¿Puedes, por favor, decirme sabio Habacuc, si por aquí se va a la guarida de nuestro Gran Sultán, Leo Vigésimo-Octavo? Es que estoy invitada a su boda.
Los cuervos se lanzaron unos a otros significativas miradas y soltaron unas tosecillas.

-Bien podría decírtelo -explicó Habacuc y se rascó la cabeza con la garra-, pero ya no te serviría de nada. Pues el donde está hora nuestro Gran Sultán no podemos alcanzarlo ni siquiera nosotros los sabios. Y tú, pobre e ignorante animal que se arrastra, ¿cómo podrías encontrarlo nunca con tus pocas luces?

-Paso a paso -dijo Tranquila.

Los cuervos volvieron a intercambiar significativas miradas y soltaron unas tosecillas.

-¡Oh, ciega criatura! -graznó solemnemente Habacuc-, aquello de lo que hablas, hace tiempo que pasó. Y el pasado nadie puede recuperarlo.

-Ya llegaré a tiempo -dijo Tranquila llena de confianza.

-¡Imposible! -le contestó Habacuc con voz sepulcral-, ¿no ves que estamos de luto? Hace pocos días hemos enterrado a nuestro Gran Sultán, Leo Vigésimo-Octavo. Fue herido tan gravemente en la lucha contra el tigre Sebulón Sableador, que murió sin remedio.

-Ah -dijo tranquila-, pues de veras que lo siento.

-Así que vuelve a casa -le aconsejó Habacuc-, o quédate aquí y llora con nosotros.

-Lo siento, pero no puede ser -contestó Tranquila amablemente-; mi decisión stá tomada.

Y con eso volvió a ponerse en camino.

Los cuervos se quedaron mirándola con reproche, luego juntaron sus cabezas y graznaron:

-¡Qué persona más obstinadas! Quiere ir realmente a la boda de alguien que hace tiempo que ha muerto.

Tranquila Tragaleguas volvió a caminar lenta y pesadamente durante muchos días por campos y pedregueras, por páramos y arboledas, bajo el sol y las estrellas.
Y por último llegó a un bosque lleno de árboles en flor. En el centro del bosque había un gran prado cuajadito de flores. Y en ese prado estaban reunidos muchos animales, grandes y pequeños, viejos y jóvenes, gordos y delgados, mojados y secos, todos muy contentos y en alegre espera.

-Ah, por favor -preguntó Tranquila Tragaleguas a un pequeño tití que brincaba junto a ella y tocaba las palmas-, ¿por dónde se va a la guarida de nuestro Gran Sultán?

-¡Pero si ya estás ante ella! -exclamó el monito (que dicho sea de paso se llamaba Yussuf Yomerrasco, pero esto ya no tiene aquí importancia)-. ¡Ahí enfrente está la entrada!

-¿Y es ésta, quizá -preguntó discretamente Tranquila Tragaleguas-, la boda de nuestro Gran Sultán, Leo Vigésimo-Octavo?

-¡Qué va! -exclamó el monito-. ¡Realmente debes venir de muy lejos! ¡Sí, hoy celebra su boda, como todo el mundo sabe, nuestro nuevo Gran Sultán, Leo Vigésimo-Noveno!
En este momento apareció a la entrada de la guarida un magnífico y joven león con una majestuosa melena que brillaba como el sol. Y junto a él estaba una hermosa y joven leona.

Y todos los animales gritaron: "¡Viva!" y "¡Vivan los novios!", y luego se bailó y se jugó y se comió en abundancia y se cantó hasta altas horas de la madrugada. Y las luciérnagas alumbraron y los ruiseñores y los grillos se encargaron de la música. En una palabra, fue realmente la fiesta más hermosa que jamás haya habido.

Y entre los invitados estaba Tranquila Tragaleguas, un poco soñolienta, eso sí, pero muy feliz, y manifestó:

-Ya lo dije yo siempre, que llegaría a tiempo.

Publicado por PRK @ 13:52  | Libros
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
que cuento mas maravilloso!
gracias por compartirlo con nosotros y gracias tambien por mantener este sitio!
Publicado por Jordi
lunes, 02 de noviembre de 2009 | 7:15
¡Qué bien que te haya gustado la historia!
Gracias por comentar
Publicado por PRK
lunes, 02 de noviembre de 2009 | 12:53