miércoles, 04 de marzo de 2009





Artículo publicado en revista Integral.
Por: Oriol Alamany




Desdesiempre me han fascinado las tortugas, esa es la primera razón por lacual he decidido escribir este artículo en vuestra magnífica revista.No estoy del todo seguro de que me lo publiquéis, ya que poco tiene quever con la salud y la dietética. No obstante, por intentarlo no pierdonada y el placer que me supone hablar de este magnífico animal,justifica con creces el intento.

Lastortugas se esconden recelosas en el interior de su caparazón; sólocuando consideran que no existe peligro dejan asomar su cabeza,observan a su alrededor y empiezan, sin prisa ninguna, a andar. Mirar auna tortuga en su que hacer diario es como observar el fuego que ardeen una chimenea. Durante un rato nuestra mente se libera de laspreocupaciones y nos lleva a preguntarnos: ¡porqué son así las tortugas?

Deberíamoscontagiarnos de su serenidad, de su plenitud y lentitud de movimientos,como si cada gesto fuera el más importante de nuestras vidas. En unasociedad de prisas, ansiedades, impaciencia y tensión, las tortugastienen mucho que enseñarnos.

Esincreíble la gran fascinación y la ternura que transmiten a pesar de sufealdad, su inexpresividad facial y su incapacidad de transmitir ningúntipo de sentimiento. Su andar es lento y patoso, no cantan como lospájaros, tampoco están cubiertas de un suave pelaje que apetezcaacariciar, sino que un duro y frío caparazón es lo que encontramos.Entonces ¿qué tendrían las tortugas para que la mayoría de los sereshumanos haya tenido de pequeño o conozca a alguien que tenga una en sucasa o jardín? ¿Qué extraña fascinación son capaces de ejercer sobre unser (aparentemente) superior, que es el hombre?

Alos niños les encantan las tortugas. Se sientan cerca de ellas y lasobservan atentamente durante largo rato, experimentando un efectoparecido a lo que sucede cuando miran los peces de colores de unacuario.

Dedicarel tiempo a alguna de estas actividades aparentemente inútil (mirar elfuego, el movimiento de las nubes en el cielo, observar unatortuga,...) es algo que el hombre prehistórico debía de valorar enm sujusta importancia.

Entoncesno existían las prisas por cumplir horarios ni compromisos ineludibles.Observando el pausado andar de una tortuga, como come, como intentasuperar un pequeño obstáculo con su aparatoso caparazón, se nos van lashoras; algo inaceptable para el ser humano actual.

Durantesiglos el ser humano ha sacado provecho de las tortugas, no sólo comoanimal de compañía. Su carne todavía es muy apreciada como alimento enciertos países, lo que representa la muerte de miles de ejemplares cadaaño. Además, de sus huevos se obtenía aceite y el bello caparazón de latortuga carey se utilizaba para hacer monturas de gafas, todavía hoydía denominadas "gafas de concha", aunque afortunadamente en laactualidad se fabrican con productos plásticos.

Paradiversas culturas del planeta, como el Islam o la mitología china, lastortugas son o fueron animales sagrados y en muchas de ellas aparecesosteniendo el mundo o el cielo en su espalda. Los mayas concebían elplaneta como una gran tortuga y su caparazón simbolizaba la redondez dela Tierra. También la mitología de indios hurones de Norteamérica y loshindúes asiáticos representaban el mundo transportado en una enormetortuga. Según la cosmología hindú, la mitad inferior del caparazónrepresentaba la Tierra, mientras que la parte superior era la bóvedaceleste. Los Sioux norteamericanos decían que cuando se producía unterremoto era que la tortuga cósmica se sacudía.

Paralos cristianos, hasta la Edad Media la tortuga era el símbolo de lamujer recatada que vive en su hogar. En China, un quelonio simboliza lolongevo e indestructible y es el único animal verídico del grupo de loscuatro animales sagrados, junto al dragón, el unicornio y el Ave Fénix.

Conrespecto a su conservación, actualmente, la legislación internacionalya protege la mayoría de las especies amenazadas. Además, una nuevaactividad puede servir para proteger a los quelonios. Se trata de lasvisitas turísticas a las playas de puestas de las tortugas marinas, queestán proporcionando crecientes ingresos a los países donde aun sereproducen.

Lastortugas terrestres españolas fueron muy utilizadas como animales decompañía, siendo incluso exportadas en grandes cantidades a países delnorte de Europa, lo que las llevó al borde de la extinción. En laactualidad este tráfico está absolutamente prohibido, aunque siguerealizándose de forma ilegal, habiéndose trasladado ahora a otrospaíses que prestan menor atención a la vigilancia ambiental.

Elcentro de reproducción de tortugas de l´Albera, situado en la localidadgerundense de Garriguella, se dedica a la reproducción en cautividad dela tortuga mediterránea. Ya se han realizado diversos proyectos dereintroducción en los Parques naturales del Garraf (Barcelona) y elDelta de l´Ebre (Tarragona).


Tags: michaelende, tortuga, prehistorica

Publicado por PRK @ 16:18  | Miscelanea y F.A.Q.
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Comentarios
hola tengo 11 años me llamo agustina paisan la tortuga es hermosa bs;-)
Publicado por Invitado
viernes, 17 de abril de 2009 | 11:10
me olvide de desirles yo tengo una tortuga terrestre de 9 años la quiero mucho y la cuido la llevo al veterinario seguido si hay algo raro bs
Publicado por Invitado
viernes, 17 de abril de 2009 | 11:15
¡Es una buena edad para una tortuga!, gracias por comentarnoslo y que sigan muy bien ambas :-)
Publicado por PRK
sábado, 18 de abril de 2009 | 13:20