lunes, 01 de diciembre de 2008

Por: Victoria Fernández

En: Diario El País 30/08/1995

 

En la década de los sesenta, y después de unos años dedicado al teatro como autor, crítico y ocasional actor, Michael Ende comienza a escribir para niños. Su primer libro, Jim Botón y Lucas el maquinista se convirtió en un gran éxito y ya en los setenta Ende había merecido el reconocimiento de la crítica. Junto con autores como Janosch, Reiner Kunze y Peter Bichsel, Ende contribuyó en gran medida al florecimiento y revalorización de la literatura infantil, género que él negó durante toda su vida que fuera "de segunda categoría".

 

Su mejor argumento fueron sus obras: Momo y La historia interminable, sobre todo. Defensor de una filosofía de la vida sustentada en la búsqueda del placer, de la belleza y de la verdad, "cuya esencia está en el reino del misterio y la maravilla", Ende sostuvo siempre que escribía sólo por el puro placer que encontraba "en el juego libre e ilimitado de la imaginación", y que jamás lo hacía pensando específicamente en los niños, sino "en el niño que vive en todos aquellos que no han caído aún en el prosaísmo y la falta de creatividad". Él se resistió toda su vida a convertirse en eso "que se llama ahora un adulto equilibrado, uno de estos, a mi entender, habituales, tullidos, desencantados y eruditos que existen en nuestro habitual, tullido, desencantado y erudito mundo del pragmatismo".

 

Transgresor

En esa concepción debieron de influir, sin duda, sus contactos con pintores -el primero su padre, Edgar Ende, pintor surrealista al que la censura nazi tachó de "artista degenerado" y que le descubrió a Goya y a Chagall-; filósofos como Rudolf Steiner, fundador de las escuelas basadas en los principios antroposóficos en las que sé educó el joven Ende y escritores como Shakespeare, Borges y, claro está, Tolkien, con quien tantas veces se le ha comparado. Michael Ende tuvo el mérito de saber construir un universo literario propio. Inconformista y transgresor, apostó, por la fantasía y el humor para criticar los despropósitos y la fealdad de un mundo que no aceptaba como suyo.

 

Michael Ende se dio a conocer en España en 1973, graclas a editorial Noguer. Desde entonces se han publicado todos sus libros para niños, una véintena, muchos de ellos traducidos también al catalán, al gallego y al vasco.

Además de las obras citadas anteriormente, cabe destacar, entre los títulos más recientes, El ponche de los deseos (1989), El secreto de Lena (199l), La sopera y el cazo (1993) y El largo camino hasta Santa Cruz.



Publicado por PRK @ 19:11  | Michael Ende
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Paty:

Gracias no sólo por este artículo, sino por tu blog. Es muy completo, como lo evidencia este artículo.

Texto bien interesante, por cierto, que me permite conocer más de la vida de este magnífico escritor. Por ejemplo, que Borges fue una de sus influencias. Borges escribió muchos cuentos imperdibles, algunos de los cuales tienen en la fantasía uno de los soportes básicos de la historia. Creo que leerlos a ambos es un placer que uno se regala.
Nuevamente gracias Paty!
Publicado por Patty.Palma
lunes, 08 de diciembre de 2008 | 0:01
Si, Michael admiraba a varios romanticos alemanes y como lo dice el artículo, a Borges a quien de hecho le dedica un cuento corto titulado "El pasillo de Borromeo Colmi" que se encuentra en el libro de "La prisión de la libertad" ojalá tengas oportunidad de leerlo.
¡Muchas gracias por el comentario!
Yo te debo uno ;-)
Publicado por PRK
lunes, 08 de diciembre de 2008 | 14:21