jueves, 09 de octubre de 2008

 

 

Publicado en Diario El País. Múnich 29/11/1993

Por Rocío García

 

 

 

No sabe dónde empieza la realidady acaba a fantasía. Dice que la única realidad que existe es la que inventacada uno. Pero lo que sí tiene claro es que frente a la cruda realidad deSarajevo no valen las fantasías. Michael Ende, el gran investigador de laliteratura fantástica, dice que "los libros no cambian el mundo, lasfantasías no acaban con las guerras". En un encuentro con periodistasespañoles, celebrado el sábado en Múnich, el escritor alemán, de 63 años, hablóde su última obra editada por Alfaguara en España, La prisión de la libertad,un libro de cuentos sobre enigmas, milagros y señales en el que el autor de Lahistoria interminable quiere demostrar que 'la libertad absoluta es la prisiónabsoluta".


Es un alemán pasado por elMediterráneo. Su aspecto bávaro es el mismo que el de cualquier alegre clientede esas abigarradas cervecerías muniquesas, donde se baila y se canta al son dela cerveza. Su toque mediterráneo no le viene sólo por el elegante sombrero deala negra, sino por el tono cantarín y fresco que emplea cuando habla enitaliano."Yo soy una persona caótica, me gusta vivir en el caos, algo pococorriente en Alemania, donde todas las cosas tienen que estar bienordenadas", dice Michael Ende, que huyó de su país en los años setenta yse instaló en Roma, donde vivió 15 años, hasta la muerte de su primera mujer."Ahora ya no me siento prisionero en Alemania, pero entonces me fui porqueno podía respirar. La cultura mediterránea es más libre y abierta. En Italia,los artistas tienen más libertad que en mi país, donde todo está marcado porlas reglas. Yo tenía que estar permanentemente excusándome por mis cuentosfantásticos y por mi falta de conciencia nacional, incluso ante misamigos", explica Ende, ahora de nuevo casado, con una japonesa traductorade sus libros.


Parece sacado de sus cuentos; subarba y sus cabellos blancos hacen a algunos pensar en el mago Merlín, a otrosen el italiano carpintero Geppeto, pero aquí, en Múnich, en plena explosiónprenavideña, se podría pensar en cualquier Papá Noel de los miles que adornanla ciudad.

"Yo no escribo para enviarmensajes. Lo hago para dialogar con todos los niños que hay en cada uno denosotros. Creo que en cada persona existe un niño eterno, algo indefenso

y vulnerable", señala elescritor, que, aunque no acepta en principio la diferencia entre la literaturapara niños y para adultos, sí reconoce que La prisión de la libertad estádirigido a lectores adultos.



Arquitecturas

La intención de Ende al comenzarhace 10 años su primer relato publicado en este libro, El pasillo de BorromeoColmi, fue la de crear una obra de arquitecturas fantásticas, inspiradas en lasde Piranesi y Escher, y Jorge Luis Borges en el campo literario. Ladesesperanza, aunque sea la fantástica, se ha agudizado en la obra de Ende."Vivimos en una sociedad donde no existe la noción de fatalidad, donde elhombre sólo tiene buena suerte o mala suerte, pero no destino. Es una sociedadde seguros, en la que triunfa el pensamiento de una burguesía que, a diferenciade la aristocracia y el proletariado, no quiere correr ningún peligro",dice Ende, convencido de que con vistas al siglo XXI sólo hay dos posibilidades:"O creamos entre todos los pueblos del mundo una cultura mundial,empezando en el mundo de los sueños y la imaginación, o acabaremos en la máscompleta barbarie".Sobre esta barbarie o, como la califica él, ese"total vacío que nos rodea porque somos incapaces de establecer unacorrespondencia entre la realidad interna y externa", es sobre lo que girasu próximo libro, que lleva por título Caja de apuntes. Abordará incluso eltema de las drogas como sustitutivo de esa falta de asimilación de sentimientos.


La magia de sus libros, que sepierde por pasillos, catacumbas o casas encantadas, pisa tierra firme cuandohabla sobre el racismo, el sistema económico o el Parlamento de Escritores,recién creado en Estrasburgo. Ende, para quien "el racismoes tan tonto que no se me ocurre qué decir", no cree que se pueda compararla época del surgimiento del nazismo alemán con la actual. "Los skin headno son un movimiento político, son vándalos que llaman la atención con su cruzgamada, pero que pueden preparar el camino para la aparición de grupospolíticos. Hitler fue peligroso porquecontaba con ayudas de la industria y el capital, pero ahora no hay intenciónpor parte de esos sectores de apoyar a estos grupos políticos".


Ende habló sobre el Parlamento deEscritores y la escasa participación en sus debates de creadores alemanes derenombre en defensa de Sarajevo, a los que disculpa aduciendo que estosescritores alemanes "no son bien recibidos". "Para decir laverdad, no sé cuál sería la solución al problema de Yugoslavia". Ende creeque ni el arte, ni la literatura, ni la música pueden ayudar a solucionar latragedia de Sarajevo. "Ni los artistas ni los poetas tienen posibilidadesde hacer política, sólo desde el pensamiento de la creación de ideas y conceptosse puede influir, pero esta intervención se tiene que producir en los orígenesdel problema y no en el final", señala un escritor pesimista que, aunqueniega serlo, no duda en afirmar que ya estamos viviendo la tercera guerramundial.


Publicado por PRK @ 15:02  | Michael Ende biografía
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