Imagen: Rimplin de PRK
Bajo las podridas tablas de un puentecillo de madera, en elbosque, están sentados dos gnomos, ambos un palmo de largos. Los hábitosfrailunos y las capuchas que se han colocado en la cabeza son azul cobalto, yasímismo sus viejísimos y pequeños rostros se parecen entre sí como un huevo aotro huevo. En hojas secas de los árboles se leen mutuamente, con voces comosusurros, las últimas noticias.
- Aquí pone que el tipo largo, delgado y oscuro, busca supierna.
- ¿Cuál? ¿La izquierda o la derecha?
- Pero si sólo tiene una.
- Cierto, ¿se la han robado?
- No, se ha fugado ella.
- Creo que la he visto, esta mañana, en la colina pelada, a contrasol. Estaba allí sin moverse,un rato, luego dio de pronto un brinco y desapareció. No parecía feliz.
- No me extraña en absoluto, se encuentra como perdida.
- Al tipo largo, oscuro y delgado va a resultarle dificilecharle mano otra vez ¿no te parece?
- Desde luego, y más ahora que no puede moverse de susitio.
- Lo que tiene que hacer es atraerla.
- Sí, claro, ¿pero cómo?
Hay un silencio durante un rato, luego dice el otro mellizo
- ¿Has leído que el viejísimo, y grandísimo ha sidopartido por un rayo?
- ¡No! ¿Ha muerto?
- Que va. Aquí dice que sus dos mitades estanestupendamente, sólo que discuten continuamente sobre quién es cada una.
- No son buena noticias. Me gustaría volver a leer algoagradable.
- A mi también.
Otra vez un largo silencio, luego dice el primero
- La luna está mas cerca. El año pasado fueron ya sietecentimetros.
- ¡Magnífico! Entonces ya no falta mucho.
- Todo lo más unos cuantos miles de años, dice aquí.
- Tendríamos que brindar por ello, yo pago.
- No, no, esta vez me toca a mi
Discutiendo amigablemente salen del escondrijo y se alejancon paso vacilante.
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