martes, 09 de septiembre de 2008
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Artículo publicado el 22 de diciembre de 1993
por Adolfo Torrecilla





Se acaba de publicar en castellano elnuevo libro de Michael Ende, La prisión de la libertad, un conjunto derelatos fantásticos con un tono bastante diferente del de sus obrasmundialmente difundidas. El regreso a Alemania del autor, los modernosconflictos sociales, la deshumanización del progreso y su crecientepesimismo han convertido a Ende, por lo menos en este nuevo libro, enun escritor más sombrío, filosófico y distinto al de La historiainterminable y Momo.

 

Michael Ende nace en 1929 en la localidad alemana deGarmisch-Pantenkirschen, en Munich. Desde los catorce años quiere serescritor, aunque hasta pasados los treinta no publica su primer librode literatura infantil. Siempre estuvo muy unido a su padre, el pintorsurrealista Edgar Ende, cuya influencia es palpable en sus libros y ensus teorías filosóficas. Su padre fue considerado por los nazis como unpintor "degenerado" y, por lo tanto, prohibido. Al acabar la guerracontinúa los estudios en una escuela creada siguiendo las ideasantroposóficas de Rudolf Steiner. Aunque estas ideas no le marcaronmucho durante su etapa como estudiante, a ellas volvería años más tardepara encontrar un apoyo filosófico a sus convicciones sociales yhumanitarias.


Su primer libro

Ende cursó estudios de teatro, tomando como modelo las teorías deBertolt Brecht, que pronto abandonó para no caer, según confesiónpersonal, "en un desierto absoluto". Su primera intención era estudiarteatro para poder escribir teatro, pero, salvo algunas interpretacionesen provincias, no se dedicó profesionalmente a una cosa ni a la otra.Trabaja después como escenógrafo, guionista de cabaret, crítico de ciney en la radio de Baviera. Estos años coinciden con su casual desembarcoen la literatura. La insistencia de un amigo para que escribiera unlibro infantil trajo como consecuencia la publicación de su primeraobra, Jim Botón y Lucas el Maquinista, libro que consiguió elprestigioso premio de literatura juvenil Deutscher Ju-gendliteratorPreis.

A partir de entonces, sigue escribiendo obras para los más jóveneshasta su consagración absoluta con La historia interminable, obra que,traducida a 27 idiomas, ha conseguido vender más de cuatro millones deejemplares. En 1981 recibió el Premio Janusz Korczak y en el 82 elPremio Internacional de Literatura Lorenzo el Magnífico.

Uno que desentona

Este éxito hizo cambiar radicalmente su vida. Muchos críticos, sobretodo alemanes, calificaron sus obras de escapistas y evasivas,arrinconándolas en un género que consideraban menor, la literaturainfantil y fantástica. Y es que Ende se des-marcaba de la tendenciadominante en la literatura alemana, caracterizada desde la posguerrapor el compromiso político y la fiebre del realismo social. Así, Endeno fue considerado, a pesar del reconocimiento internacional y deléxito de ventas, como escritor de prestigio. "En el salón literario-opina Ende-, uno puede entrar por cualquier puerta: por la puerta dela cárcel, por la puerta del manicomio o por la puerta del burdel. Laúnica por la que no se puede entrar es por la del cuarto de los niños.Esto no se lo perdona a uno la crítica (...). Yo tenía que estarpermanentemente excusándome por mis cuentos fantásticos y por la faltade conciencia nacional, incluso ante mis amigos" (1).

Sintiéndose incómodo en este ambiente prefirió, para ser un creador máslibre, abandonar Alemania e instalarse con su mujer, la actriz yafallecida Ingeborg Hoffman, en Genzano, cerca de Roma. En Italia, Endeencontró un clima de libertad que favorecía sus inclinacionesliterarias: "La vida mediterránea es mucho más libre y más abierta quela alemana, excesivamente cargada de normas. Por eso me marché cuandosentí que no podía respirar. En Italia se sabe vivir el caos y yo soypor naturaleza un ser caótico".

En 1985, sin embargo, regresa a Alemania, donde ya no se siente"prisionero", y se instala en Munich, residencia que compagina confrecuentes escapadas a Japón -después de la muerte de su primera mujer,Ende contrajo matrimonio con una japonesa-. Además de publicar Laprisión de la libertad, está preparando un futuro libro, Caja deapuntes, un compendio de sus reflexiones sobre el drama del hombrecontemporáneo, abocado al vacío. Para Ende, la única salida es lareivindicación de la fantasía.
Reinvindicación de la Fantasía

En su nuevo libro aparece acentuada su negativa visión del mundomoderno, al que considera inhabitable y dominado por "un vacío psíquicoy cultural". La expansión de la fantasía, que siempre va unida a losvalores espirituales, es para Ende la receta para salvar este inciertomundo. Esta visión de la fantasía, más existencial a medida que pasanlos años, está vinculada en su último libro a sus preocupacionesfilosóficas. "Hoy día hay una necesidad metafísica, un cambio deconciencia (...). La visión del mundo solamente racional no basta paraexplicar los hechos y hay que implicar algo más. Se busca una nuevatotalidad", que, piensa Ende, puede ser Dios: "Dios es una unidadfísica y mental".

Este interés por lo espiritual, como se comprueba en La prisión de lalibertad, ha derivado en Ende a una aproximación a las religionesorientales y a otras experiencias de lo mágico y lo esotérico: lacábala, la alquimia, la reencarnación, las ideas pitagóricas, etc. Sinembargo, teniendo en cuenta los temas de sus últimos cuentos, seadvierte que Ende continúa en un incesante estado de búsqueda. Peroesta defensa de los valores espirituales siempre a espaldas de un Diospersonal, ¿no lleva a un callejón sin salida?

Un niño eterno

Estas preocupaciones existenciales siempre han estado presentes en lasobras de Ende, aunque opina que la misión del escritor no esresolverlas sino "despertar la conciencia de la gente y ver qué quierenponer en el centro de su existencia, si se desea un aumento de laproducción o una determinada idea de la persona". Ende no considera quesus libros lleven un mensaje explícito. Más bien concibe el proceso decreación como un perseverante diálogo con "todos los niños que hay encada uno de nosotros. Creo que en cada persona existe un niño eterno,algo indefenso y vulnerable".

Los ingredientes literarios más constantes en la obra de Ende son eljuego, la belleza, el misterio y el humor. La influencia de las ideasde Borges y de la pasión por los juegos de ordenador es palpable en suconcepto de la escritura: "Confieso franca y abiertamente que el motorreal que me mueve a escribir es el placer que encuentro en el juegolibre e ilimitado de mi imaginación". Una imaginación que se apoya enun concepto de la fantasía basado en valores modernos y tradicionales.Ende se considera un precursor en la utilización del surrealismo en laliteratura infantil, además de reconocer la beneficiosa influencia delos cuentos de hadas, la mitología clásica y los componentesfantásticos de las novelas de caballería.

Ende ha sabido dotar a sus novelas de una dimensión poética y lúdica,compatible con la presencia de lo fantástico, el misterio, elsinsentido y una interpretación crítica de lo real. Es una poética quefacilita el simbolismo -muy presente en La historia interminable y enla mayoría de sus obras-, y que favorece la creatividad del lector. Laapasionada búsqueda de nuevos mundos que caracteriza a los personajesde la literatura fantástica -Bastián es un ejemplo emblemático- es unamanera de conseguir en el espectador tanto la diversión y distraccióncomo la reflexión personal. De este modo, el lector se siente atraídopor la presencia de unos valores perennes encarnados en personajesfantásticos y atractivos. Ahí está la fuerza de la buena literaturafantástica, la que han frecuentado autores de la categoría de J.R.R.Tolkien. C.S. Lewis, T.H. White, Lewis Carroll, Lloyd Alexander, ItaloCalvino y Frank Baum, por citar sólo unos pocos (2).

Reflexiones de un indígena
En un artículo de hace algunos años, Michael Ende explicaba elterritorio literario en que se mueve (Cfr. Diario 16, Madrid,27-IX-1990).

No tiene sentido negar mis orígenes: soy un salvaje y procedo de unareserva centroeuropea. Por mucho que me esforzara en disimularlo,cualquier habitante científicamente ilustrado del gran DesiertoCultural de ahí fuera me reconocería pronto.

La reserva de la que procedo se llama Literatura Infantil. Pertenece aesas reservas que toleran, con sonrisa condescendiente, los habitantesdel Desierto Cultural, a las que algunas asociaciones benéficas inclusomiman, pero que todos, en el fondo, desprecian..., como desprecian, porcierto, la mayoría de las cosas que tienen que ver con los niños. Osea, que en comparación, no nos va tan mal. Es cierto que, de vez encuando, se pone de moda entre los habitantes del Desierto Culturalocuparse de nosotros, (...) y nos exhortan benévola o severamente a quenos sometamos de una vez a la Ilustración Científica (fuera de la cualno hay salvación), y nos limitemos a contar, a partir de ahora,historias realistas, de contenido social, socialmente críticas o, porlo menos, de utilidad emancipadora. Naturalmente, les prometemos todolo que quieren, y hacemos también las reverencias que nos exigen hacialos cuatro puntos cardinales, que para ellos se llaman Marx, Freud,Einstein y Darwin. (...)

Dentro de nuestra reserva hay un enclave especial (...); se llama elLibro Infantil Fantástico. Es un paraje en el que, por decirlo así, sesuperponen dos reservas diferentes: la que acabo de describir de laliteratura infantil "intocable" y la de la literatura fantástica, que,en general, se considera como escapista y, por tanto, carente deva-lor, pero se tiene en cuenta, al menos como curiosidad, siempre quese comporte de acuerdo con lo previsto, y sea mentalmente enferma o,por lo menos, obscena. La superposición de ambas reservas no sóloacumula los respectivos tabúes, sino que los multiplica. Aunque elmisionero de buena fe haya consentido en aprobar el libro infantilrealista como didáctico o educativo, cuando se encuentra ante un libroinfantil fantástico se queda sencillamente sin habla. No encuentra yabaremos ni criterios a que agarrar su mensaje de salvación. (...)

¿Cómo podríamos estar orgullosos de vernos reconocidos por un mundo quepara nosotros resulta inhabitable? Estos éxitos sólo prueban que elDesierto Cultural parece convertirse poco a poco en inhumano para unnúmero cada vez mayor de sus habitantes. Muchos de ellos, a los que laIlustración Científica privó del agua de la vida, padecen simplementeuna sed desesperada de cosas maravillosas. En su pelado mundo funcionalse ha explicado todo lo misterioso hasta hacerlo desaparecer. (...)

Nosotros, los ingenuos indígenas, nos preguntamos en vano qué querrándecir con ello. Porque nos parece que lo que en el Desierto Cultural sellama racionalidad e Ilustración Científica sólo ha producido locontrario de lo que el sentido común y la lealtad exigen de cualquieraen su sano juicio. Vemos que esas personas, con su IlustraciónCientífica, envenenan el cielo, la tierra y las aguas. Vemos que sedestruyen a sí mismas en cuerpo y alma. (...)

Mientras tanto, seguiremos luchando a nuestro modo. Nuestra religión sellama poesía. Creemos que la poesía es una necesidad vital, elementaldel hombre, a veces más vital que comer y beber (...). La poesía es lacapacidad creativa del hombre para sentirse y reconocerse siempre deuna forma nueva en el mundo, y para sentir y reconocer al mundo en símismo. Por eso, toda poesía es, por esencia, "antropomórfica" o dejaráde ser poesía. Y, precisamente por eso, toda poesía tiene afinidad conlo infantil. Nosotros los indígenas decimos incluso: es lo que hay enel hombre de eternamente infantil.







Publicado por PRK @ 13:20  | Michael Ende biografía
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